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BARBARA ARAOZ SU PROYECTO DE VIDA CON EL BASQUET COMO BASE

La patagónica Bárbara Araoz culminó su carrera de grado en 2019 en la Missouri Valley College; donde también cerró su ciclo de cuatro años como jugadora de básquet. Se propuso encarar una maestría y allí sus dos pasiones la llevaron a Springfield, desde donde se prestó a un mano a mano imperdible. Detalles

A Bárbara Araoz, como a tantas otras chicas, el básquet literalmente le quitaba el sueño. En su Neuquén natal pasaba los días estudiando y jugando, quizás sin llegar a imaginar lo que varios años después le depararía su esfuerzo, dedicación, y el destino que siempre está presente.

Lo cierto es que la patagónica buscó un camino no tan habitual hace casi una década: ir por la beca deportiva universitaria, y seguir su historia en los Estados Unidos.

Fueron dos años en Marshalltown CC y otros tantos en la Missouri Valley College, jugando primero dentro de la esfera de la NJCAA y luego en la órbita de la NAIA. Se destacó en ambas instituciones, tanto dentro como fuera del parquet. Sus altas calificaciones siempre la pusieron al tope de las listas, por lo cual no fue extraño saber que se recibió con excelentes referencias.

Pero Bárbara tenía más planes para su vida académica. La maestría en Psicología Deportiva pasó a ser el siguiente paso, y fue así como se presentó la Springfield College de Massachussetts, casa de educación superior donde estudió, trabajó e inventó el básquet James Naismith.

Desde uno de los departamentos del campus, con la estatua del “creador” de fondo como guardiana del predio, Bárbara se prestó a un mano a mano donde repasó cómo vive el día a día, trabajando y estudiando donde esta mágica locura deportiva que hoy mueve miles de millones inició.

-Después de cuatro años en estados más ubicados sobre el centro de Estados Unidos, ¿Cómo es que terminas en Masachussetts?

“Yo tenía muy en claro que quería estudiar Psicología Deportiva, pero no hay muchas universidades que ofrezcan el programa. Cuando busque en internet, la primera opción que salía era Springfield College. Después de hacer un primer contacto y algo de investigación, encontré que la universidad tiene mucho prestigio en carreras que tienen que ver con lo deportivo: Athletic training (el equivalente a Kinesiología), Fisiología del ejercicio, fisiología clínica, Administración Deportiva y Psicología Deportiva y del Ejercicio. Lo que más me atrajo de Springfield es la historia del básquet: en la universidad, fue estudiante y profesor James Naismith: el “creador” del básquet. En Springfield, también se encuentra el salón de la fama de la NBA. También me gustaba la idea de vivir cerca de una ciudad como Boston, reconocida como la ciudad deportiva por excelencia por sus planteles profesionales. Tiene NBA, NFL, Baseball, y Hockey, los principales deportes acá. Springfield queda a 140 km de Boston”.

-O sea que más allá de lo académico, influyó saber que ahí dio clases Naismith…

“Para la Universidad, Naismith es muy influyente en su historia: al ser una Universidad que está muy representada por lo deportivo, les genera orgullo lo que el dejó. Es reconocido como uno de los creadores de la filosofía de la universidad, que es “educar en cuerpo, mente, y espiritu”. Él era un profesor de educación física y estaba relacionado con la psicología, y le pidieron que ayudara a desarrollar un juego que se pudiera jugar adentro y que fuera divertido para la clase. En lo personal, me genera mucho respeto y orgullo saber que Naismith estuvo en Springfield College. Me conecta con mi vida personal, mi pasión por el básquet y la razón por la cual estoy donde estoy. La estatua de Naismith está en el medio del campus de la Universidad; las aulas donde tomo clases quedan en un extremo del campus y mi departamento en el otro. Todas las mañanas, paso por la estatua y lo saludo, le digo “Que tal, James?”.

¿Cómo te recibieron en la Uni? ¿Tienen muchos estudiantes extranjeros?

“La verdad que no, no hay muchos extranjeros. Es una universidad que no ofrece muchas becas deportivas. Hay mucha competencia para las que hay, entonces eso desalienta a los internacionales. Para algunos de nosotros es imposible afrontar la universidad sin algún tipo de asistencia económica. Yo este año no tengo beca deportiva obviamente, pero por suerte, me dieron algunas académicas más el trabajo”.

-Por fuera de la nota me comentaste eso, que también trabajas en la Universidad, ¿Qué cargo tenés?

“Trabajo para el Departamento de Asuntos Estudiantiles de la Universidad. Soy parte del equipo de trabajo que se encarga del llevar a cabo el sistema de testeos de COVID. Todos los estudiantes, profesores, y otros trabajadores que están en el campus están bajo un protocolo de testeo de vigilancia y todos nos testeamos una vez por semana durante el cuatrimestre. Mi rol es el control de que la gente se testee, manejar las listas de testeo (quién se testea, cuándo, la gente que testea positivo, deportistas que testeamos 2 veces por semana) y me encargo de toda la comunciación con el cuerpo estudiantil con respecto al testeo”.

Imagino que como todo gran ídolo, debe haber dejado muchas anécdotas ahí; ¿Qué se cuenta? ¿Qué es lo más curioso o loco que han comentado sobre su paso por Springfield?

“La principal anécdota que he escuchado es sobre el primer partido que se jugó en 1891, en su clase. Naismith le pidió al conserje que le consiguiera dos cajas cuadradas, pero el conserje fue el que trajo dos canastas que la Universidad usaba para juntar duraznos. Como las canastas no eran huecas y tenían fondo, alguien tenía que pararse en el balcón, donde estaban enganchadas las canastas, para poder sacar la pelota cada vez que entraba. Al principio, el juego no convencía a los alumnos de la clase y estos se peleaban por quién se paraba al lado de la canasta para no participar. A medida que pasaba el partido, los alumnos empezaron a ver que eran divertido y empezaron a interesarse, al punto que después se peleaban porque no querían estar junto a la canasta y querían jugar”.

-Te quedan solo algunos meses de maestría, ¿Cómo seguirá tu vida después?

“Me queda un año de maestría. Mi segundo año empieza en agosto. Si todo sale bien, estaré haciendo las prácticas de la carrera con el equipo de básquet femenino de la universidad. Después de recibirme, mi objetivo es quedarme trabajando de la carrera. Mi objetivo a largo plazo es estudiar el Doctorado en Psicología deportiva, pero me gustaría ejercer varios años primero. Me interesa involucrarme en el campo del alto nivel de rendimiento”.

¿Te han contado si otros argentinos o argentinas han estudiado o trabajado en esa universidad?

“No me han contado. Encuentro muchos argentinos más cerca de Boston, pero no he encontrado a ninguno en Springfield. La gran mayoría de los estudiantes y profesionales internacionales en la universidad son de países europeos”.

-Por último, ¿Ya tenés asegurado un lugar para trabajar ahí con el equipo femenino o tenés que concursar?

“No tengo el lugar definido, tampoco hay concurso. Más bien nos van acomodando en lugares donde nos gustaría estar, y soy la única de básquet en mi clase así que no tengo competencia en ese sentido. No está asegurado porque aún falta que el equipo y la entrenadora confirmen que quieren un estudiante que trabaje con ellos la parte mental, porque pueden no querer o no participar. Ojalá se pueda dar. Como alternativa, nos hacen elegir otras opciones, y como plan B, decidí proponer trabajar con el equipo femenino de fútbol”.

 

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