Denver remonta 20 puntos en la segunda mitad y se lleva un auténtico partidazo en el último suspiro gracias a la ejecución del Jamal Murray y un tremendo esfuerzo de Jokic. Los angelinos acarician el sueño de derrotar a los Nuggets, pero se quedaron con las manos vacías ante vigentes campeones (101-99).
Murray se resarció con su brillante resolución de un mal encuentro en el tiro, finalizando con 20 puntos y 5 asistencias en una serie de 9 de 24 en tiros de campo y ninguna diana de tres en cinco intentos. 14 de sus 20 tantos llegaron en el último período. La mala puntería, en gran parte, lastró el potencial de los locales hasta que Jokic, su sala de máquinas, se cargó al equipo a sus espaldas durante la feroz remontada de dos dígitos en poco más de un período.
Con 27 puntos, 20 rebotes y 10 asistencias, el astro serbio dio un recital de control del devenir del encuentro, demostrando una vez por qué merece el MVP de la liga. Nadie puede determinar mejor que él cuándo y cómo va a cambiar el color de un encuentro a ojos de todo el mundo perdido. «No sabes qué más hacer», reconocía Darvin Ham sobre el serbio.
Al descanso, los Lakers dominaban por 44-59 (+16), pero tras firmar la máxima ventaja a los dos minutos de la reanudación, vieron cómo cambiaban las tornas y emergían de nuevo los imbatibles campeones.
Anthony Davis, retratado en el póster de la victoria, tuvo la mejor silla a la alocada celebración de los Nuggets, que se echaron en tromba encima de Murray tras su sentencia. El pívot de los Lakers, máximo anotador del encuentro con 32 puntos a los que añadió 11 rebotes, vio como su gran partido se desvanecía ante la genialidad y talento rebosante del equipo rival y su explosivo base. También por demérito propio, ya que no anotó ningún punto en el período decisivo tras dominar en el resto.
LeBron, indignado, abandonó la sala de prensa sin contestar preguntas tras quejarse de los árbitros y algunos contactos no pitados en el tramo final de partido. La serie viaja a L.A. con los de púrpura y oro sin margen de maniobra tras el 2-0 en Denver.
